Brasil 2014

Si no es ahora, ¿cuándo?

Si bien es cierto, el grupo de clasificación al mundial de Colombia no es para nada fácil. 4 cupos directos  teniendo que enfrentar selecciones como Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile, Ecuador, Venezuela, Perú y Bolivia hacen que sea una misión bastante compleja.

Pero este año, no está la que para mí es la mejor selección de fútbol del mundo, Brasil. Tenemos que aprovechar para coger ese cupo y por fin vivir de nuevo la verdadera fiesta que es un mundial de fútbol.

Pero veamos cómo se encuentra la tabla de posiciones en este momento.

Los próximos partidos que jugaremos serán ante la selección de Uruguay el 7 de septiembre en el tradicional Metropolitano de Barranquilla y frente a Chile en Santiago el 11 del mismo mes.

Venezuela y Ecuador, los equipos “fáciles” de las eliminatorias han demostrado un crecimiento futbolístico que nos complica aún más las cosas.

Sin embargo, la Selección Colombia está obligada a clasificar a Brasil 2014. Porque los colombianos ya lo exigimos, lo necesitamos. Es el colmo que llevemos más de una década buscando selecciones ajenas para seguir por televisión. No más, nosotros queremos ir a Brasil. Queremos llenar el álbum con las monas de Falcaco, James y Armero.

¡Tenemos con qué! Con respecto a nuestros países vecinos tenemos una nómina envidiable. El momento que pasan Falcao, James y Pavón son herramientas que nos deben ayudar a ganar estos partidos.

Acá todos son rivales directos, cada partido es una final y desde ya debemos buscar ubicarnos en lo alto de la tabla para que en los partidos de vuelta no estemos con calculadora en mano haciendo cuentas para clasificar esperando resultados ajenos.

Calma, orden y mucho amor por la camiseta. No pido más en los partidos.

Y no es nada de regionalismo, lo prometo. No me molesta que Barranquilla sea la sede en lo absoluto. Pero por favor, a la gente de la Arenosa a llenar el Metro y hacerle sentir al rival que esto es Colombia, que acá sabemos de fútbol y que de aquí no se llevan ni medio punto. Nada de que Tabares, Lugano y Suárez son mis ídolos y vamos a tomarnos fotos con la camiseta de Uruguay a recibirlos.

Por favor, seriedad. Sé que son unos pocos pero respeto por nuestro país, nada de venderse como desafortunadamente lo hicieron unos pocos cuando vino Argentina.

Por ahora no es más, esperar el partido que ya se viene y  recordar este video que nos hace sentir más colombianos.


Vamos mi sele, vamos a Brasil.

El día más feliz de mi vida

Un día en el que descubrí mi verdadera pasión, un sentimiento inexplicable a los demás.

Domingo después de un tradicional almuerzo familiar, ajiaco santafereño con papá y mamá. No recuerdo mucho de mis primeros 10 años de vida. Pero hay un día que me marcó para siempre.

Pues ese domingo, mi papá tomó la sabia decisión de llevarme a mi primer día de estadio. Fui corriendo a mi cuarto por mi camiseta Cristal Oro y me fui con mi padre para el coloso de la 57. Lo había imaginado muchas veces, había visto partidos por televisión pero nada de eso se compara con la experiencia de vivir un partido en El Campín.

Fue contra Once Caldas. Nos hicimos en el segundo piso de occidental general, y debo reconocer que al principio estaba algo aturdido. Gritos, trompetas, bombos y pitos acompañaban un coro de aliento embajador. Un coro que me aprendí y no he dejado de entonar cada vez que uno de los grandes amores de mi vida juega, Millonarios.

Ese día encontré un mundo nuevo. Un mundo inentendible para quienes no viven la pasión del fútbol, pero definitivamente un mundo con el que voy a morir.

Esa noche perdió Millonarios por penales. En aquella época, todos los partidos que terminaban en empate los primeros 90 minutos se definían desde los 11 pasos para determinar cuál de los equipos se llevaba dos puntos y cuál se quedaba con uno.

Pero esa derrota no opacó la inmensa felicidad que sentí y siento al recordar una de las mejores experiencias de mi vida. No me importó haber perdido, ese día me enamoré perdidamente de Millonarios y desde entonces ir al estadio es el mejor plan al que puedo asistir.

He viajado a verlo, he llorado de alegría y de tristeza, he sentido rabia y me he decepcionado, pero a pesar de todas las crisis por las que ha pasado el equipo, verlo salir a la cancha y celebrar un gol no se compara con ningún sentimiento en esta vida.

Por eso, desde ya anhelo comprar una camiseta para mi hijo y poderle dar esa alegría inmensa que me dio mi papá hace más de 15 años. Y vivir a su lado el gran privilegio de ser hincha de Millonarios, un equipo que ha sido grande, que renació de las cenizas para recuperar su grandeza y un equipo al que alentaré hasta que Dios me dé vida.

Con palabras no puedo expresar plenamente lo que siento, pero poco a poco en esta sección de mi blog trataré de plasmar lo que me da cada vez que veo a mi equipo del alma, millonarios de mi corazón.

Las siete peticiones del Padrenuestro

Les dijo Jesús a sus discípulos: Vosotros, pues, orad así: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal”. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas (Mateo 6, 9-15).

Creo que alguna vez todos hemos rezado un Padrenuestro. Pero no sé, si alguna vez lo hemos hecho con la conciencia y el corazón que Dios nos pide a la hora de hablar con Él a través de esta oración.

El Padrenuestro básicamente está hecho de 7 peticiones.

  1. Santificado sea tu nombre: le pedimos a Dios que su nombre sea glorificado, que nosotros y los demás seamos conscientes de su amor y grandeza.
  2. Venga a nosotros tu Reino: se trata de la segunda venida de Cristo. Pero no es más que un deseo ardiente y fervoroso de estar frente a Él y poder gozar de la plenitud del cielo.
  3. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo: debemos tener claro que en su inmenso amor quiere lo mejor para nosotros. Por ello, le pedimos que no se haga lo que nosotros queremos, que muchas veces son cosas que no nos harán bien, sino que se haga su voluntad en donde encontramos la verdadera felicidad.
  4. Danos hoy nuestro pan de cada día: le pedimos que nos dé el pan material pero también el pan espiritual, aquel que podemos recibir si estamos en gracia (Confesados) en el sacramento de la Eucaristía.
  5. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden: es mi favorito. Muchas veces nos cuesta aceptar perdonar a alguien que nos ha causado daño o le ha hecho el mal a alguien que queremos o amamos. Para que Dios nos perdone, es estrictamente necesario que nosotros perdonemos a los demás. Que no tengamos odios ni rencores contra otros seres humanos sin importar lo que ellos hayan hecho o sigan haciendo contra nosotros o nuestros seres queridos.
  6. No nos dejes caer en la tentación: queremos permanecer en el amor de Dios. En nuestra verdadera felicidad, acá le pedimos a Dios que aleje las tentaciones que se pueden atravesar en nuestro camino pidiéndole mucha fuerza para prescindir de aquellas acciones que nos pueden alejar del amor de Dios.
  7. Líbranos del mal: el diablo es más astuto que nosotros, pero nunca ha podido ni podrá ser más astuto que Dios. Cristo venció la muerte y venció el mal con su pasión, por lo tanto suplicamos a Dios que sea Él quien nos ayude a vencer al mal presente y futuro.

Las siete peticiones del Padrenuestro son espirituales. Dios sabe que lo que más necesita el hombre es trabajar en su vida interior. Por eso, cuando tengamos un espacio de oración pidamos con el corazón por estas siete peticiones que son las que más necesita nuestra alma.

A diario le damos gusto al cuerpo, ¿pero cuándo le damos gusto al alma? Nunca es tarde para empezar a agradecer, adorar, pedir perdón y pedir a Dios por aquellas cosas que más necesitamos en nuestras vidas.

Recomiendo para los católicos que tengan dudas o quieran leer sobre otros temas espirituales visitar la página Catholic.net.

Ministerio de Deporte

Dinero.com

Foto de Dinero.com

3 medallas de plata y 3 medallas de bronce. Esa es la mejor presentación de Colombia en unos juegos olímpicos.

Desde 1932, año al que fuimos por primera vez a las justas en Los Angeles, hemos ganado 17 medallas en total ¿mediocre no?

104 deportistas viajaron a Londres con la ilusión de hacer historia y darle una alegría al pueblo colombiano. De ese gran número deportistas solo 6 han conseguido subirse al podio. Aunque aun falta que compita nuestra abanderada Mariana Pajón, nuestra presentación en Londres no deja de ser pobre.

La culpa no es de los deportistas, quiero dejar muy claro ese punto. De hecho, quiero quitarme el sombrero y felicitar a Jackeline Rentería, Óscar Muñoz, Catherine Ibargüen, Yuri Alvear, Óscar Figueroa y Rigoberto Urán quienes nos tienen hoy en el puesto 44 en el medallero olímpico de Londres 2012.

Ahora bien, ¿será que el Comité Olímpico Colombiano se siente satisfecho con esta presentación?

Porque yo no. En Colombia hay mucho talento para el deporte y soy testigo de ello. He visto jóvenes de diferentes deportes renunciar a sus sueños porque no tienen la oportunidad de recibir un patrocinio o apoyo económico por parte del Estado o una organización privada.

De hecho, muchos colombianos han encontrado en países como Estados Unidos y Australia ese apoyo que tanto necesitan y son las universidades de esos países las que explotan ese talento que acá no somos capaces de ver.

Pero no hay problema, todo puede cambiar. Ya Coldeportes demostró que es incapaz de liderar el deporte colombiano. Necesitamos ser más organizados y tomar al deporte como una herramienta para el cambio social y económico del país.

Por lo tanto, me encantaría ver a mi país invirtiendo en educación deportiva, infraestructura y apoyo a deportistas talentosos y disciplinados a través de un buen Ministerio de Deporte.

Lo necesitamos, y estoy seguro que le traerá muchos beneficios a Colombia, no solo en medallas y reconocimientos deportivos, sino también en un cambio positivo en una sociedad en la que los niños dejarán la calle, el ocio y los vicios y  ocuparán su tiempo en academias y escuelas deportivas.