Nadie nos quita lo bailado

¿Será que algunos hinchas de Millos no tienen memoria?

Con la polémica desatada en Madrid por el presidente de Millonarios Felipe Gaitán empezaron a surgir comentarios en diferentes espacios de la Red que me hacen pensar que algunos hinchas no tienen memoria.

¿Será que se les olvidó que Millos estuvo en quiebra, que se acogió a la ley 550, que debía más de 30.000 millones de pesos, que tenía demandas por más de 20 ex jugadores y técnicos, que le embargaron la sede deportiva y que fuera de todo pasábamos una sequía deportiva impresionante?

Todo ese periodo desafortunado que vivió Millos en la presidencia y dirigencia de Juan Carlos López y Luis Augusto García casi acaba con el amor de más de 8 millones de hinchas que nos desvivimos por un equipo que revivió de las cenizas para recuperar su grandeza.

Pero le duela a quien le duela fue un paisa quien salvó a Millonarios de esa crisis administrativa. Llegó José Roberto Arango, un empresario que ha salvado empresas de la quiebra y sacó el equipo adelante administrativamente. Posteriormente, llegó Felipe Gaitán, otro gran administrador hincha de Millonarios quien también ha logrado un excelente trabajo en términos administrativos.

Que no se nos olvide que fue él quien trajo a Hernán Torres, a Wason Rentería, logró que volviera Robayo y con todo el departamento administrativo ha hecho campañas para recuperar la marca de Millonarios volviéndole a dar la grandeza administrativamente.

Y no me vengan con bobadas a decir que Millonarios no es una marca y no es un negocio. Porque sí lo es. Así es el fútbol. ¿O es que alguno piensa que la pasión de los hinchas paga los viajes de los jugadores, los sueldos y las contrataciones?

Tal y como lo hace el Real Madrid, el Chelsea, el Barcelona y todos los equipos grandes Millos está trabajando en la marca, en publicidad para generar plata para la sede deportiva, traer mejores jugadores y dar más alegrías a la hinchada.

Por eso, me parece injusto ver que algunos declaren persona no grata a Gaitán. Ver los insultos y un regionalismo absurdo que no tiene lugar a la hora de sacar el equipo adelante.

Quiero aclarar que no estoy de acuerdo con que Millonarios renuncie a los campeonatos del 87 y 88. Pero eso no quiere decir que ahora me voy al estadio a insultar a los dirigentes que salvaron a Millonarios y lo tienen hoy líder del campeonato y en octavos de final de un torneo internacional.

Que anda bien económicamente, que tiene proyectos grandes, que paga cumplidamente los salarios, que ha mejorado en contrataciones…

A los hinchas, lo de la renuncia a los títulos solo es un debate. No es un hecho, y debemos hacer sentir nuestra voz para que no lo hagan. Pero hacerlo ante todo con respeto, sin olvidar la buena gestión que ha hecho esta administración. Que no se nos olvide que Millos casi desaparece y administrativos como Arango y Gaitán son los que nos tienen hoy luchando para recuperar la grandeza.

Además, nosotros los hinchas de Millonarios lo amamos y vivimos por Él no por los títulos. Dos estrellas no nos dan ni nos quitan la grandeza que tiene nuestro escudo y nuestra historia. La grandeza la hacemos los hinchas, los que viajamos y vivimos para sonreír, gritar y llorar por cada gol.

“Millonarios querido de mi corazón el día en que me muera me vas a escuchar, solo sé que te vengo a aletnar, soy de la banda más loca que hay que con todos los trapos va siempre a alentar NO ME IMPORTA LA COPA TODO ME DA IGUAL, solo sé que te vengo a alentar”

Por eso, mi mensaje a toda la hinchada de Millonarios. Tengamos memoria y valoremos lo que tenemos. Porque hace 7 años sufríamos porque en verdad teníamos directivos que estaban desgarrando al Club. Pero revivimos y estamos más vivos que nunca. Aprovechemos el momento y hagamos sentir nuestra voz de inconformidad con el debate sobre la mesa, pero hay que hacer lo con respeto por las personas que hoy nos tienen en donde estamos.

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El día más feliz de mi vida

Un día en el que descubrí mi verdadera pasión, un sentimiento inexplicable a los demás.

Domingo después de un tradicional almuerzo familiar, ajiaco santafereño con papá y mamá. No recuerdo mucho de mis primeros 10 años de vida. Pero hay un día que me marcó para siempre.

Pues ese domingo, mi papá tomó la sabia decisión de llevarme a mi primer día de estadio. Fui corriendo a mi cuarto por mi camiseta Cristal Oro y me fui con mi padre para el coloso de la 57. Lo había imaginado muchas veces, había visto partidos por televisión pero nada de eso se compara con la experiencia de vivir un partido en El Campín.

Fue contra Once Caldas. Nos hicimos en el segundo piso de occidental general, y debo reconocer que al principio estaba algo aturdido. Gritos, trompetas, bombos y pitos acompañaban un coro de aliento embajador. Un coro que me aprendí y no he dejado de entonar cada vez que uno de los grandes amores de mi vida juega, Millonarios.

Ese día encontré un mundo nuevo. Un mundo inentendible para quienes no viven la pasión del fútbol, pero definitivamente un mundo con el que voy a morir.

Esa noche perdió Millonarios por penales. En aquella época, todos los partidos que terminaban en empate los primeros 90 minutos se definían desde los 11 pasos para determinar cuál de los equipos se llevaba dos puntos y cuál se quedaba con uno.

Pero esa derrota no opacó la inmensa felicidad que sentí y siento al recordar una de las mejores experiencias de mi vida. No me importó haber perdido, ese día me enamoré perdidamente de Millonarios y desde entonces ir al estadio es el mejor plan al que puedo asistir.

He viajado a verlo, he llorado de alegría y de tristeza, he sentido rabia y me he decepcionado, pero a pesar de todas las crisis por las que ha pasado el equipo, verlo salir a la cancha y celebrar un gol no se compara con ningún sentimiento en esta vida.

Por eso, desde ya anhelo comprar una camiseta para mi hijo y poderle dar esa alegría inmensa que me dio mi papá hace más de 15 años. Y vivir a su lado el gran privilegio de ser hincha de Millonarios, un equipo que ha sido grande, que renació de las cenizas para recuperar su grandeza y un equipo al que alentaré hasta que Dios me dé vida.

Con palabras no puedo expresar plenamente lo que siento, pero poco a poco en esta sección de mi blog trataré de plasmar lo que me da cada vez que veo a mi equipo del alma, millonarios de mi corazón.