Las siete peticiones del Padrenuestro

Les dijo Jesús a sus discípulos: Vosotros, pues, orad así: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal”. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas (Mateo 6, 9-15).

Creo que alguna vez todos hemos rezado un Padrenuestro. Pero no sé, si alguna vez lo hemos hecho con la conciencia y el corazón que Dios nos pide a la hora de hablar con Él a través de esta oración.

El Padrenuestro básicamente está hecho de 7 peticiones.

  1. Santificado sea tu nombre: le pedimos a Dios que su nombre sea glorificado, que nosotros y los demás seamos conscientes de su amor y grandeza.
  2. Venga a nosotros tu Reino: se trata de la segunda venida de Cristo. Pero no es más que un deseo ardiente y fervoroso de estar frente a Él y poder gozar de la plenitud del cielo.
  3. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo: debemos tener claro que en su inmenso amor quiere lo mejor para nosotros. Por ello, le pedimos que no se haga lo que nosotros queremos, que muchas veces son cosas que no nos harán bien, sino que se haga su voluntad en donde encontramos la verdadera felicidad.
  4. Danos hoy nuestro pan de cada día: le pedimos que nos dé el pan material pero también el pan espiritual, aquel que podemos recibir si estamos en gracia (Confesados) en el sacramento de la Eucaristía.
  5. Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden: es mi favorito. Muchas veces nos cuesta aceptar perdonar a alguien que nos ha causado daño o le ha hecho el mal a alguien que queremos o amamos. Para que Dios nos perdone, es estrictamente necesario que nosotros perdonemos a los demás. Que no tengamos odios ni rencores contra otros seres humanos sin importar lo que ellos hayan hecho o sigan haciendo contra nosotros o nuestros seres queridos.
  6. No nos dejes caer en la tentación: queremos permanecer en el amor de Dios. En nuestra verdadera felicidad, acá le pedimos a Dios que aleje las tentaciones que se pueden atravesar en nuestro camino pidiéndole mucha fuerza para prescindir de aquellas acciones que nos pueden alejar del amor de Dios.
  7. Líbranos del mal: el diablo es más astuto que nosotros, pero nunca ha podido ni podrá ser más astuto que Dios. Cristo venció la muerte y venció el mal con su pasión, por lo tanto suplicamos a Dios que sea Él quien nos ayude a vencer al mal presente y futuro.

Las siete peticiones del Padrenuestro son espirituales. Dios sabe que lo que más necesita el hombre es trabajar en su vida interior. Por eso, cuando tengamos un espacio de oración pidamos con el corazón por estas siete peticiones que son las que más necesita nuestra alma.

A diario le damos gusto al cuerpo, ¿pero cuándo le damos gusto al alma? Nunca es tarde para empezar a agradecer, adorar, pedir perdón y pedir a Dios por aquellas cosas que más necesitamos en nuestras vidas.

Recomiendo para los católicos que tengan dudas o quieran leer sobre otros temas espirituales visitar la página Catholic.net.

Ministerio de Deporte

Dinero.com

Foto de Dinero.com

3 medallas de plata y 3 medallas de bronce. Esa es la mejor presentación de Colombia en unos juegos olímpicos.

Desde 1932, año al que fuimos por primera vez a las justas en Los Angeles, hemos ganado 17 medallas en total ¿mediocre no?

104 deportistas viajaron a Londres con la ilusión de hacer historia y darle una alegría al pueblo colombiano. De ese gran número deportistas solo 6 han conseguido subirse al podio. Aunque aun falta que compita nuestra abanderada Mariana Pajón, nuestra presentación en Londres no deja de ser pobre.

La culpa no es de los deportistas, quiero dejar muy claro ese punto. De hecho, quiero quitarme el sombrero y felicitar a Jackeline Rentería, Óscar Muñoz, Catherine Ibargüen, Yuri Alvear, Óscar Figueroa y Rigoberto Urán quienes nos tienen hoy en el puesto 44 en el medallero olímpico de Londres 2012.

Ahora bien, ¿será que el Comité Olímpico Colombiano se siente satisfecho con esta presentación?

Porque yo no. En Colombia hay mucho talento para el deporte y soy testigo de ello. He visto jóvenes de diferentes deportes renunciar a sus sueños porque no tienen la oportunidad de recibir un patrocinio o apoyo económico por parte del Estado o una organización privada.

De hecho, muchos colombianos han encontrado en países como Estados Unidos y Australia ese apoyo que tanto necesitan y son las universidades de esos países las que explotan ese talento que acá no somos capaces de ver.

Pero no hay problema, todo puede cambiar. Ya Coldeportes demostró que es incapaz de liderar el deporte colombiano. Necesitamos ser más organizados y tomar al deporte como una herramienta para el cambio social y económico del país.

Por lo tanto, me encantaría ver a mi país invirtiendo en educación deportiva, infraestructura y apoyo a deportistas talentosos y disciplinados a través de un buen Ministerio de Deporte.

Lo necesitamos, y estoy seguro que le traerá muchos beneficios a Colombia, no solo en medallas y reconocimientos deportivos, sino también en un cambio positivo en una sociedad en la que los niños dejarán la calle, el ocio y los vicios y  ocuparán su tiempo en academias y escuelas deportivas.