Carta a Juan Manuel Santos:

Señor presidente, este es un tema del que no suelo escribir pero me duele mi país y siento que debo expresarlo.

En semana santa un grupo de jóvenes católicos buscamos irnos de misiones con el fin de llevar el mensaje de Dios a campesinos de algunas veredas en diferentes regiones del país, actividad que se viene realizando desde hace varios años a través de un programa de la Iglesia Católica.

Pero este año la situación cambió. Teníamos como destino un pueblo cercano a Melgar, a dos horas y media de Bogotá, inclusive cerca de una de las principales bases militares de Colombia.

Ya todo estaba listo, pero faltando menos de 10 días para arrancar nos enteramos, por fuentes no oficiales, de que Las Farc se tomaron el pueblo al que íbamos a misionar. Quemaron algunos buses y no sé con exactitud qué más hicieron porque ningún medio de comunicación hizo eco de la noticia.

La verdad no entiendo por qué los medios de comunicación no emitieron esta información en ninguno de sus espacios informativos ¿Sabe usted algo de de eso?

Pero lo que más tristeza me produjo esto fue que sentí que había retrocedido 15 años, en épocas en las que no se podía viajar por el país a causa de este flagelo que no parece tener fin.

Debo reconocer que apoyé su campaña a la presidencia; porque creí en su gestión como Ministro de Defensa, creí en la Unidad Nacional y en la prosperidad democrática que nos planteó a los colombianos. Pero hoy lo veo participando en el lanzamiento de los Hangouts de Google en Colombia, nominado al Premio Nóbel de Paz y no entiendo lo que pasa. Lo veo como si todo estuviera bien y lo siento alejado de la cruda realidad que sé usted conoce perfectamente.

No quiero tomar ninguna posición política ni mucho menos. Pero me duele mi país, me duele que las Farc sigan haciéndole daño a un país al que literalmente han desangrado. Simplemente quiero hacer un llamado al Gobierno Nacional para que no nos pase lo que ya pasó con Andrés Pastrana y Belisario Betancur en el pasado, en donde los procesos de paz fueron unilaterales y los únicos que ganaron fueron los guerrilleros.

Solo quiero que tengamos paz, que no se generen más desplazamientos forzosos y que los colombianos podamos viajar por nuestras carreteras tranquilos. Ya avanzamos mucho en ese sentido y no podemos permitir que nos ganen terreno y poder los guerrilleros.

Por favor señor Presidente, no deje que Las Farc se tomen de nuevo nuestro país.

Muchas gracias.

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