El día más feliz de mi vida

Un día en el que descubrí mi verdadera pasión, un sentimiento inexplicable a los demás.

Domingo después de un tradicional almuerzo familiar, ajiaco santafereño con papá y mamá. No recuerdo mucho de mis primeros 10 años de vida. Pero hay un día que me marcó para siempre.

Pues ese domingo, mi papá tomó la sabia decisión de llevarme a mi primer día de estadio. Fui corriendo a mi cuarto por mi camiseta Cristal Oro y me fui con mi padre para el coloso de la 57. Lo había imaginado muchas veces, había visto partidos por televisión pero nada de eso se compara con la experiencia de vivir un partido en El Campín.

Fue contra Once Caldas. Nos hicimos en el segundo piso de occidental general, y debo reconocer que al principio estaba algo aturdido. Gritos, trompetas, bombos y pitos acompañaban un coro de aliento embajador. Un coro que me aprendí y no he dejado de entonar cada vez que uno de los grandes amores de mi vida juega, Millonarios.

Ese día encontré un mundo nuevo. Un mundo inentendible para quienes no viven la pasión del fútbol, pero definitivamente un mundo con el que voy a morir.

Esa noche perdió Millonarios por penales. En aquella época, todos los partidos que terminaban en empate los primeros 90 minutos se definían desde los 11 pasos para determinar cuál de los equipos se llevaba dos puntos y cuál se quedaba con uno.

Pero esa derrota no opacó la inmensa felicidad que sentí y siento al recordar una de las mejores experiencias de mi vida. No me importó haber perdido, ese día me enamoré perdidamente de Millonarios y desde entonces ir al estadio es el mejor plan al que puedo asistir.

He viajado a verlo, he llorado de alegría y de tristeza, he sentido rabia y me he decepcionado, pero a pesar de todas las crisis por las que ha pasado el equipo, verlo salir a la cancha y celebrar un gol no se compara con ningún sentimiento en esta vida.

Por eso, desde ya anhelo comprar una camiseta para mi hijo y poderle dar esa alegría inmensa que me dio mi papá hace más de 15 años. Y vivir a su lado el gran privilegio de ser hincha de Millonarios, un equipo que ha sido grande, que renació de las cenizas para recuperar su grandeza y un equipo al que alentaré hasta que Dios me dé vida.

Con palabras no puedo expresar plenamente lo que siento, pero poco a poco en esta sección de mi blog trataré de plasmar lo que me da cada vez que veo a mi equipo del alma, millonarios de mi corazón.

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2 pensamientos en “El día más feliz de mi vida

  1. El primer partido al que yo fui también fue contra Once Caldas pero fue en 1998 y ganó Millonarios 1-0. De lo poco que me acuerdo es que en ese torneo caldas iba de primero para ser campeón. En esa época iba al estadio con una camiseta de la escuela de fútbol como de los años 80. Ojalá me acordara de más. Mi amor por Millonarios se lo debo a mis tíos y a mi hermano. Mis tíos son los típicos señores mayores que usted se encuentra en oriental o en occidental que han ido toda la vida al estadio.

  2. Siempre recordare tus alegrias pero especialmente tu llanto inconsolable cuando tu millonarios amado perdia, no habia palabra que te consolora. Ese camino lo hemos recorrido desde que eras niño. Pura pasion por todo lo que haces.

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